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Lo que hace un jugador superganador y tú no

Hace unos días, mientras repasaba manos con otro jugador, llegué a una conclusión que me abrió los ojos y que probablemente marcará una diferencia en mi juego de ahora en adelante.

Ese día nos dedicamos a revisar y comentar situaciones con las que nos habíamos encontrado en las últimas sesiones. Unas tenían respuestas muy claras, de aquellas que sueltas el clásico “¡spot estándar!”, pero otras,  las más interesantes, requerían de respuestas más elaboradas.  En todo caso el proceso de análisis en cada una de ellas era más o menos similar.

Das tu primera opinión y luego construyes un argumento fuerte para defender ese punto de vista. Al final, entre el otro jugador y tú llegáis a la mejor solución, y ésta algunas veces coincide con esa primera respuesta (la que te marca la experiencia previa o instinto), y otras veces, pese a la seguridad de la primera respuesta, acabas dándote cuenta de que quizás no era la mejor línea y cambias de parecer, llegando a una opción con más EV+.

Aquel día, después de analizar medio centenar de manos, consultamos a un jugador de niveles más altos aquellas que más problemas nos habían causado. Y como era de esperar, nos abrió la mente en algunas situaciones, pero en general la mayoría de nuestros planteamientos eran correctos, con la excepción de quepara llegar a la misma conclusión nosotros habíamos necesitado entre dos y tres minutos mientras que a él le bastaba con unos segundos.

Después de revisar aquellas manos acabé bastante contento ya que después de todo mis planteamientos coincidían con los de un jugador como aquel, que era ganador demostrado en niveles más altos al mío. Sin embargo no podía estar más lejos de la realidad.

¿Si muchos de mis planteamientos o análisis son iguales a los de un superganador por qué no estaba ganando al mismo ritmo?

Y la conclusión a la que llegué fue: No estoy aplicando mis conocimientos en las mesas.

La cuestión aquí, querido gambler, es que las opiniones que tenemos en esos primeros segundos al analizar una mano son las que realmente importan, y pese a saber diseccionar perfectamente la mano a posteriori, en una sesión no contamos con varios minutos para tomar la mejor decisión, sino que solemos recurrir a ese primer razonamiento que nos viene a la cabeza.

Entonces ¿cómo mejoramos la toma de decisiones de esos primeros segundos?

Primer paso. Elimina por completo la idea de que estudiar fuera de las mesas es suficiente para progresar como jugador.

Segundo paso. Concéntrate al máximo en cada una de tus sesiones y reflexiona unos segundos cada acción. No des por sentado ninguna decisión.

En definitiva creo que todo radica en grindar menos y jugar más, entendiendo por grindar hacer sesiones en modo semi-robótico y dónde el 80% de nuestro juego se basa en movimientos estándar.

Para mejorar debemos intentar aprender mientras jugamos y no limitarnos a aplicar lo que tenemos interiorizado.